El Camino de los Dioses: un paseo mítico sobre la geología de la costa amalfitana

18.02.2026

El Camino de los Dioses de la costa amalfitana se esconde entre escarpados acantilados y paredes montañosas en un mítico rincón de Italia. En este encantador camino de pastores con vistas vertiginosas, los dioses griegos cobran vida. Aquí, en el "Sentiero degli Dei", descendieron para salvar a Ulises del canto de las sirenas. Y antes de que los humanos adoraran a los dioses, antes incluso de que existieran los humanos, esto no era la montaña que hoy vemos. Era un ecosistema submarino lleno de arrecifes de coral en la época de los dinosaurios. Entonces el mar de Tetis se reducía lentamente y Europa no era un continente, sino un archipiélago de islas. Quien recorre el Camino de los Dioses en la costa de Amalfi no solo se sumerge en un mundo dominado por los caprichos de los héroes y dioses de la Antigüedad clásica, pero también en una era geológica igualmente mítica. Ambos son mágicos.

Texto y fotos: Kathelijne Bonne. Apoya a GondwanaTalks con una donación única o periódica. Edicion en español: Silvia Zuleta Romano.

Italia revela sus secretos poco a poco, incluso sus costas más impresionantes nunca se pueden conocer por completo. En cuanto a tesoros, este hermoso país es inagotable. Solo ahora estamos descubriendo el Camino o Sendero de los Dioses en la costa amalfitana. Me enteré a través de mi amiga de la infancia belga Nathalie, con la que comparto el amor por los caballos.

Pasé la última Navidad en Nápoles. Una excursión a la naturaleza viene como anillo al dedo para escapar de la histeria comercial que precede a la Navidad y del Jingle Bells, repetido ad nauseam, que resuena en los bazares chinos y mantiene a la metrópoli napolitana estrangulada, despojándola de su magia.

La ruta de senderismo de Amalfi es un antiguo sendero que serpentea en altura alrededor de escarpados acantilados de piedra caliza. Pasa a través de profundos barrancos, bosques de robles, extrañas plantas casi tropicales, terrazas centenarias donde crecen olivos y donde pastan burros y cabras. Hay casitas de campo pegadas a las paredes rocosas donde el tiempo se ha detenido y capillas dilapidadas pero veneradas. A lo largo de este camino, casi no hay una costa porque los macizos rocosos se elevan casi perpendicularmente sobre el mar, una señal de que todavía están en pleno proceso de elevarse desde el mar por fuerzas geológicas inmensas pero imperceptibles.

Desde el Camino de los Dioses se ve cómo el mar Mediterráneo se extiende hacia el sur y el perfil azulado y sombrío de la escarpada costa de Amalfi hacia el oeste. En el horizonte se ve la isla de Capri.

Viajando hacia la costa de Amalfi y el Sendero de los Dioses

Partimos hacia el Camino de los Dioses desde los Campos Flégreos, donde nos alojamos, la zona volcánica llena de cráteres y construcciones al noroeste de Nápoles. La autopista tangenziale nos lleva a través de túneles bajo los cráteres y por puentes que cruzan la metrópoli, y de vez en cuando vemos brillar el mar Tirreno.

Al salir de un túnel más grande, de repente aparece el Vesubio, con su Gran Cono y el Monte Somma, un vestigio del antiguo y otrora más grande volcán que abraza el actual cráter del Vesubio. En la época de los romanos, antes de la erupción del 79 d. C., el volcán era más alto que ahora, pero no tenía cráter, por lo que los romanos no sabían que se trataba de un volcán. En 1631, cuando el Vesubio volvió a entrar en erupción de forma cataclísmica, ya se sabía, pero la devastación no fue menor. La autopista discurre junto al volcán y el perfil de la montaña cambia. Más puntiagudo, más alto y más amenazador.

Pasando por Ercolano y Pompeya, se llega a Castellamare. En una salida llena de residuos plásticos, unas flechas ofrecen la dichosa elección entre la costa de Amalfi a la izquierda y la costa de Sorrento a la derecha. Giramos a la izquierda por una carretera más pequeña que serpentea por el macizo de las montañas Monte Lattari, que es como se llama la cordillera que forma la columna vertebral de la península sorrentina. En el nombre Lattari resuena latte, leche, en referencia a las cabras que habitan en este rincón remoto de la bota de il bel paese.

Pasamos por el pueblo de Gragnano, donde se fabrica pasta, se hace mozzarella, se elabora vino y se prensa aceite, hasta llegar a la aldea de Bomerano (Agerola), donde dejamos el Fiat Panda y continuamos a pie, ya que aquí comienza el camino de los dioses, que lleva hasta Positano.

Camino de los Dioses: una ruta espectacular

Al principio, el camino es una calle asfaltada por la que aún pueden circular coches (modestos) como triciclos y cinquecentos, pero luego se convierte en un sendero más estrecho de piedra caliza blanca, sin barandilla, que serpentea por las laderas de la montaña. Aquí y allá hay una casita, una posada, una taberna e incluso un glamping, pero ninguno está abierto y no se ve ni un alma, salvo las de los animales.

Finalmente nos encontramos con algunos excursionistas, uno con rastas, un norteño con una barba rubia salvaje, una mamá con un bebé en un fular portabebé y un papá con mochilas y biberones, y trabajadores que labran la tierra.

El aroma de la naturaleza y el mar se mezcla de repente con el del queso de cabra, y un inconfundible y para mí agradable, aroma equino indica la proximidad de burritos. El burro es el único medio de transporte práctico y fiable por este camino. Hay uno justo debajo de nosotros (porque en este terreno solo hay abajo y arriba, no «al lado») que comienza a rebuznar, y su llamada resuena en la montaña. Desde el otro valle se oye un rebuzno en respuesta.

Tras una gran curva y más escaleras y rodillas temblorosas por el miedo a las alturas, de repente se nos abre una vista hacia el oeste, donde se despliega un panorama que llega hasta el final de la península, Punta Campanella, y detrás, Capri con los farallones, los enormes pináculos de roca que sobresalen del mar como los dientes invertidos de un monstruo marino.

Monti Lattari: la columna vertebral de la península sorrentina

El Camino de los Dioses es ideal para apreciar con tranquilidad la geología de la costa amalfitana y de toda la península de Sorrento. La península sorrentina es una cordillera, los Monti Lattari, una ramificación de los Apeninos, que se adentra en el mar y bordea el golfo de Nápoles. Sorrento se encuentra en la costa norte de la península, frente a Nápoles y el Vesubio, mientras que Amalfi se encuentra en la costa sur, frente al mar y unas montañas más meridionales, las del Cilento.

Las montañas de los Monti Lattari están formadas por roca caliza que se elevó desde el mar. Los picos más altos son el San Michele (1444 m) y el Monte Faito (1131 m), con una característica cima cuadrada, como una almena. Capri también pertenece a este macizo y estuvo conectada al continente, especialmente durante el Pleistoceno, cuando el nivel del mar era mucho más bajo.

Jurásico y Cretácico: la costa amalfitana era un arrecife de coral en el mar de Tetis

Durante el Mesozoico, toda esta zona se encontraba en el mar de Tetis. Durante el Jurásico y el Cretácico, aquí había una extensa plataforma carbonática (una llanura submarina poco profunda), es decir, un mar trasluciente con arrecifes de coral en los que vivían organismos marinos con esqueleto calcáreo, anclados al arrecife o viviendo libremente en el agua.

Más al norte, en Italia, una piedra caliza similar se ha transformado en el famoso mármol de Carrara. En el sur del país, la piedra caliza de la misma época se ha conservado en Apulia, el talón de Italia, que es un último vestigio del desaparecido continente de Adria.

Durante el Cretácico, el nivel del mar era mucho más alto que ahora, debido a un clima de efecto invernadero (no había casquetes polares o eran muy escasos). Por lo tanto, las plataformas continentales estaban sumergidas en mares poco profundos, que eran claros y calentados por el sol, lo que hacía que la biomasa prosperara.

Mioceno: la península sorrentina se eleva del mar

Mucho más tarde, durante el Mioceno (cuando el antepasado que tuvimos en común con otros simios vivía), las llanuras calcáreas y los arrecifes se elevaron del mar como consecuencia de la colisión entre la placa africana y las placas euroasiáticas más pequeñas. Estas fuerzas tectónicas provocaron que la caliza y la dolomita (los arrecifes), originalmente horizontales, se plegaran, se rompieran y se elevaran.

El levantamiento continúa aún hoy en día, como lo demuestran las escarpadas costas sin playas. En la península sorrentina, la naturaleza porosa y susceptible de fracturas de la piedra caliza ha dado lugar además a fenómenos kársticos, como ríos subterráneos, grietas y cuevas, donde se han descubierto pinturas rupestres de la prehistoria.

A la sombra de los volcanes

En la era geológica actual, la zona se vio afectada por la actividad volcánica del Vesubio y los Campos Flégreos. La erupción del Vesubio en el año 79 d. C. cubrió casi por completo el macizo calcáreo con cenizas, que posteriormente fueron arrastradas en su mayor parte por la lluvia. La zona siguió siendo extremadamente peligrosa durante décadas debido a los deslizamientos de tierra y los flujos de lodo. Sin duda, las erupciones posteriores también dejaron huellas, algunas de ellas positivas, ya que las cenizas volcánicas actúan como fertilizante natural.

Las erupciones enturbiaron temporalmente el mar, pero las cenizas se hundieron y las aguas vuelven a ser cristalinas en la costa de Amalfi. Donde el mar es poco profundo, su color va del índigo intenso a la turquesa clara, que apenas podemos distinguir muy por debajo del sendero, cuando apartamos unas ramas de alcornoques junto a la fuente (fontanella) del glamping.

Después de un panino napolitano en el mirador junto a la fontanella, regresamos a Bomerano, donde comenzó la caminata, porque está empezando a anochecer. Es 21 de diciembre, el día más corto del año, y el sol ya se ha ocultado tras las montañas. Echo una última mirada por encima del hombro hacia las islas Li Galli, donde las sirenas de Ulises se esconden, y hacia los faraglioni de Capri, apenas visibles en una neblina azul.

Cuando regresamos hacia Nápoles, el Vesubio es una silueta negra como la tinta en una megalópolis iluminada que rebosa del estrés navideño. Mientras escribo esto el día de Navidad en la localidad de Cuma, ese estrés ya se ha disipado y recuperamos la magia con la familia y los niños jugando, que se entienden sin necesidad de un idioma común, y brindamos por lo que realmente importa: pace nel mondo.

--------

Lee también cómo se evaporó el mar Mediterráneo hace 5 millones de años, cómo se formó la bota de Italia, el profundo pasado de Davide, sobre la erupción olvidada del Vesubio en 1631 y la sangre de San Gennaro, y sobre cómo podemos sobrevivir a las super-erupciones.

Kathelijne: Como amante de la naturaleza y científica de la Tierra, me intriga cómo interactúan el planeta, la vida y las sociedades en escalas de tiempo geológicas y humanas.

¿Cómo se me ocurrió la idea de crear GondwanaTalks?

------

¿Donación?

Invierto un esfuerzo inmenso en GondwanaTalks.

¿Tienen algún significado mis artículos para ti? Apoya mi trabajo para que pueda mantener a flote GondwanaTalks. Tu contribución marca una diferencia ultra-Pliniana. Puedes hacer una donación única o mensual y convertirte en:

Stromboli Strategist
(2 €/mes)

Tambora Trailblazer
(4 €/mes)

Vesuvian Visionair

(7 €/mes)

¿Ya estás donando? ¡Muchísimas gracias! Si no te gusta paypal, contáctame para otros métodos.

----

Últimos artículos:

más artículos.

Recibe una actualización por cada nuevo artículo (cada tantas semanas, sin archivos, imagenes pesados ni gifs iritantes):

camino de los dioses, sendero de los dioses, senderismo italia, senderismo costa amalfitana, ruta costa amalfi, geologia de la costa amalfitana, geologia de italia