Los límites planetarios: ¿un lugar seguro para los humanos?

16.04.2021

Los límites planetarios representan las condiciones que permiten a los humanos vivir con seguridad y comodidad en el planeta. Hasta ahora, los seres humanos como especie han prosperado y han logrado dominar el mundo. Pero solo es posible si los sistemas naturales no se ven empujados más allá de los umbrales críticos o puntos de inflexión. 

Autora: Kathelijne Bonne. Edición española: Silvia Zuleta Romano.

La idea de habitar un lugar seguro

Todos los seres humanos queremos sentirnos protegidos. Una condición previa para ello es la sensación de seguridad, por ejemplo, por tener una casa, poder caminar libremente donde queremos y que los estantes de los supermercados estén llenos.

Pero también hay otro tipo de seguridad que parece tan evidente que ni la notamos. Cuando hablamos de medio ambiente, tenemos que hablar de un espacio seguro que no tiene nada que ver con la guerra ni con la pobreza (a pesar de que también se necesita una acción urgente en este sentido).

Se trata de las condiciones químicas favorables para que un cuerpo humano funcione en la Tierra, el único lugar del universo donde es posible la vida humana, hasta donde sabemos. Este entorno tiene una feliz combinación de una estable pirámide alimenticia, agua líquida, oxígeno, temperaturas soportables y, en general, un hábitat natural resiliente.

Un lugar seguro incluye ecosistemas resilientes.
Un lugar seguro incluye ecosistemas resilientes.

El concepto de límites planetarios se basa en la idea de que esas condiciones pueden alcanzar límites ante cambios ambientales. Esta definición fue propuesta por científicos que trabajan en el Centro de Resiliencia de Estocolmo, en Suecia. Las Naciones Unidas incluyen ahora este concepto en la aplicación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). La idea es que los límites planetarios se utilicen como marco para una mejor gestión del planeta.

¿Qué es un límite planetario?

Para entenderlo, vemos los límites que tenemos en nuestra vida cotidiana. A menudo, perdemos la paciencia, es una reacción humana normal. Aguantamos y aguantamos una situación, pero tenemos un límite. A veces, puede ser algo insignificante lo que desencadene una reacción muy fuerte.

De igual manera, el planeta puede alcanzar ese límite. Podemos describirlo como un punto de inflexión o umbral: el valor en el que un incremento muy pequeño de una variable (por ejemplo, un pequeño aumento de CO2) desencadena un cambio mayor, posiblemente catastrófico e irreversible, en la "variable de respuesta" (por ejemplo, el calentamiento global). Es el momento en el que el sistema de la Tierra no puede absorber una variación sin sufrir un cambio profundo. Es, literalmente, la gota que colma el vaso, igual que una persona que pierde la paciencia y se enfada mucho por algo que parece insignificante.

Estabilidad y resiliencia

En 2009, los científicos de Estocolmo definieron nueve procesos que regulan la estabilidad y la resiliencia del sistema terrestre. Propusieron unos límites planetarios medibles y cuantificables dentro de los cuales la humanidad y las generaciones futuras pueden seguir prosperando.

Los nueve procesos y la forma de medirlos son:

  • Cambio climático (en CO2, en partes por millón)
  • Pérdida de biodiversidad (número de especies extinguidas por millón al año)
  • Ciclos biogeoquímicos (nitrógeno eliminado de la atmósfera y fósforo que va a los océanos, en millones de toneladas al año)
  • Acidificación de los océanos (medida por el estado de saturación del carbonato cálcico)
  • Uso de la tierra (Land Use) (porcentaje de la superficie terrestre convertida en tierras de cultivo)
  • Agua dulce (consumo humano, en kilómetros cúbicos al año)
  • Agotamiento del ozono (concentración de ozono estratosférico)
  • Aerosoles atmosféricos (concentración de partículas)
  • Contaminación química (concentración de sustancias tóxicas, plásticos, disruptores endocrinos, metales pesados y sustancias radiactivas)

En la actualidad, todavía estamos dentro de los límites de seguridad para cinco de los nueve límites planetarios. Para biodiversidad, uso de la tierra, ciclos biogeoquímicos y cambio climáticos se están alcanzando zonas peligrosas, como se puede apreciar en la imagen abajo. La idea es volver a los límites seguros para todos los procesos.

Es bien sabido que los sistemas de la Tierra, incluidos el clima, la temperatura, la acidez de los océanos y los niveles de oxígeno de la atmósfera, oscilan durante largos periodos de tiempo. Esto significa que sufren cambios de forma natural, un argumento que suelen utilizar los escépticos que prefieren que todo siga igual en lugar de tomar medidas para lograr un modo de vida más sostenible.

¿Hasta qué punto es resistente la vida?

Se puede argumentar que la vida en su conjunto ha demostrado ser muy resistente porque ya ha prosperado durante 4.000 millones de años. En efecto, esto ha requerido una cierta estabilidad general: los cambios climáticos del pasado se han producido aparentemente dentro de unos límites seguros, no observados en otros planetas. Por otro lado, también sabemos que la mayoría de las especies que un día existieron, se extinguieron, porque el entorno naturalmente cambiante casi nunca es seguro para todas ellas. Por ejemplo, la acidez global de los océanos ha sido responsable de la extinción del 90% de todas las especies al final del Periodo Pérmico, hace 250 millones de años. Esta extinción masiva se conoce como "el gran morir", u en inglés "the Great Dying". Y las especies que viven hoy en día son sólo una fracción de todas las que han existido, debido a las frecuentes extinciones. Además, la mayoría de los cambios climáticos naturales se han producido a velocidades mucho menores, por ejemplo, de diez mil a millones de años, que el cambio climático antropogénico actual que comenzó con el inicio de la Revolución Industrial (puedes leer con más detalle este asunto en el artículo donde comparamos el cambio climático natural con el antropogénico)

El hombre acelera el cambio climático

Las acciones humanas han aumentado la velocidad a la que los sistemas de la Tierra experimentan cambios. El CO2, en particular, se produce a un ritmo acelerado. Pero la Tierra es un sistema interconectado y los océanos tratan de absorber el exceso de CO2, porque es una ley de la física que un sistema quiera reestablecer el equilibrio perturbado.

Como consecuencia, las masas de agua mundiales se vuelven cada vez más ácidas. Esto podría llevar a los sistemas de la Tierra fuera de los límites de seguridad y provocar un cambio irreversible en los ecosistemas y las pirámides alimentarias de las que dependen los seres humanos y todos los animales.

Por suerte para nosotros, algunos países y muchos científicos están analizando las características de los límites planetarios. Sólo podemos cruzar los dedos para que los responsables políticos les hagan caso, pero deben hacerlo ya.

De momento, como ciudadanos y consumidores, solo podemos pensar en lo que se puede hacer y poner en marcha pequeñas acciones individuales para un futuro mejor.

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Fuentes de información: 

Stockholm Resilience Center.

Steffen et al 2015, Planetary boundaries: Guiding human development on a changing planet. Science 13 Feb 2015: Vol. 347, Issue 6223, 1259855

DOI: 10.1126/science.1259855.